lunes 9 de mayo de 2011

Sobre el mar


Y el hombre leía un libro. Viajaba sentado en la última fila del transporte acuático.

A lo lejos se divisaban las islas magníficas de la ciudad antigua; construida sobre pilares y llena de puentes angostos.

El bamboleo de la embarcación hacía que el lector levantara la vista y se quedara observando la espuma blanca del agua, mientras el libro reposaba en su falda. Durante esos instantes, parecía que no pensaba, que no sentía, que no estaba allí. Luego retomaba la lectura vorazmente. Avanzaba y retrocedía entre las páginas blancas y de letras grandes. Cada tanto parecía reflexionar. Alzaba la cabeza y todo el paisaje parecía caber en sus ojos pequeños y azules.

En el lomo del libro se alcanzaba a leer el nombre “Conrad” y, en la contratapa, la fotografía de un autor sonriente daba la bienvenida a quienes lo quisieran leer.

En la fotografía el autor lucía satisfecho. En la embarcación, ese día de abril, el autor se mostraba demasiado inquieto.

4 comentarios:

Natalia dijo...

muy bueno el vaiven de la lectura, como el mar!!!

Beatriz dijo...

Gracias Nati por el comentario!

Bsosss

Horacio dijo...

Leer es navegar, con la lectura y sus vaivenes, pausas, tropiezos. Muy bueno.

Beso

Beatriz dijo...

Gracias Horacio por tu comentario!

Besos